martes, 27 de noviembre de 2018

Modernismo Hispanoamericano

El Modernismo Hispanoamericano
Puede decirse que el modernismo representa la mayoría de edad de la literatura hispanoamericana. Por vez primera se desarrolla en el subcontinente un movimiento literario autóctono que influirá en España y no al revés, como había sucedido hasta ahora. Además, se abre la puerta a la gran poesía del siglo XX.
Características
Síntesis del romanticismo, simbolismo y parnasianismo franceses, pero con características propias.
Musicalidad de los versos (estos tenían que ser sonoros).
Se busco nuevos metro y rimas.
Cromatismo sugerente.
Neologismo y arcaísmo.
Búsqueda de la belleza.
Buscaban elitizar el arte , en este caso la poesía.
Pasatismo: tendencia a volver al pasado.
Personajes Fantasiosos (hadas, princesas, nomos, duendes, ninfas etc.
AUTORES DEL MODERNISMO LATINOAMERICANO
José Martí (1853-1895)
Manuel Gutiérrez Nájera (1859-1895)
José asunción Silva (1865-1896)
Julián del casal (1863-1893)
Rubén Darío (1867-1916)
Leopoldo Lugones (1874-1938)

Leopoldo Lugones
Nació el 13 de junio de 1874 en Villa de María del Río Seco, provincia de Córdoba.
Aprendió las primeras letras de la mano de su madre doña Custodia Arguello y de ella recibió una educación católica estricta.

Cursa el bachillerato en el Colegio Nacional de la ciudad de Córdoba, en donde destacó tanto por su aplicación como por su rebeldía. En esa ciudad provinciana se inicia a los dieciocho años en el periodismo y en la literatura.


Tuvo contacto con el socialismo (fue uno de sus pioneros en Argentina), el liberalismo, el conservadurismo y desde 1924, el fascismo. Realizó viajes por Europa y residió en Parísantes de la I Guerra Mundial. De regreso a la Argentina, fue el director del suplemento literario de La Nación y bibliotecario del Consejo de Educación.

Como poeta, se inicia en 1897 con Las montañas del oro, con versos medidos y libres, y prosa poética, en plena eclosión del modernismo. Esta atmósfera decadente se prolonga en Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909), siempre influenciado por Rubén Darío. Su registro poético cambia luego con las Odas seculares (1910), exaltación de las riquezas argentinas inspirada en Virgilio. Su poesía se vuelve intimista y cotidiana en El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917) y Las horas doradas (1922). En su poesía narrativa aparecen títulos como Poemas solariegos (1927) y el póstumo Romances del Río Seco. Como cuentista escribe Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926), que desarrollan la literatura fantástica que se liga con Horacio Quiroga y anuncia a Jorge Luis Borges y Julio Cortázar.


Amor eterno
Deja caer las rosas y los días
una vez más, segura de mi huerto.
Aún hay rosas en él, y ellas, por cierto,
mejor perfuman cuando son tardías.
Al deshojarse en tus melancolías,
cuando parezca más desnudo y yerto,
ha de guardarte bajo su oro muerto
violetas más nobles y sombrías.
No temas al otoño, si ha venido.
Aunque caiga la flor, queda la rama.
La rama queda para hacer el nido.
Y como ahora al florecer se inflama,
leño seco, a tus plantas encendido,
ardientes rosas te echará en la llama.
 
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Solo tu decías
Tú decías que me amabas,
tu decías que me adorabas,
y entre tantas bobadas,
caí en tu juego engañado,

Pensé que solo tú existías
Solo tú me comprendías
Solo tú me apoyabas
Solo tú me querías
Solo tú me respetabas

Eras mi mágico mundo
Cuando no despierto
Es todo cariñoso y lindo
En tan sólo un momento

por qué nunca comprendí,
que TU no vales NADA.
Pero solo tú supiste enamorarme
                                                                Y supiste abandonarme.